Catorce años

mayo 8, 2012


































«Es bueno para un hombre tener un perro.»


Zelazny lo clavó, ahí.


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14 de abril

abril 14, 2012



De la Constitución de 1931:

Artículo 1. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.
Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.

Artículo 2. Todos los españoles son iguales ante la ley.


Y luego ya había otras minucias como el artículo 25 («No podrán ser fundamentos de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios.»), la consideración de las instituciones religiosas como asociaciones que deben pagar al fisco como todo el mundo y sin trato especial, que los políticos con cargo son igual de responsables que cualquiera en caso de delito, y cosas lógicas y civilizadas por el estilo. Hay incluso un artículo de especial interés en estos tiempos que corren:

Artículo 34. Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a la previa censura.


En España tuvimos una democracia de 1931 a 1936. Luego ya sabemos que se jodió el invento y llegó un gobierno no electo, sino por la fuerza de las armas. Y después, ese gobierno ilegítimo instauró un sucesor: una monarquía con nosequé excusas de democracia y otra constitución (que en cualquier caso se pasan por el forro si conviene).


Personalmente, me considero residente en un país ocupado; una monarquía bananera donde me pisan los derechos día sí y día también. Un país feudal. Así que viva la República; seremos un país civilizado cuando vuelva otra vez, y no antes.


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No; no hay excusa

marzo 17, 2012


En Portugal tienen huelga general convocada para el 22 de marzo. Los motivos: en esencia, los mismos que para hacerla aquí en España el 29. Supongo que os habréis enterado perfectamente, dada la amplia cobertura mediática que… Oh, esperad un momento.


(Cualquiera que suponga que los medios no están informando mucho al respecto, no vaya a ser que mirando a los vecinos sigamos malos ejemplos, es un paranoico y un malpensado. Lo que no quita que tendrá razón.)


El caso es que alguien ha hecho allá unas animaciones cojonudas que resumen perfectamente el mensaje, y como no pueden ser más aplicables ni hechas aposta, las comparto aquí. En la tradu cambio la fecha del 22 al 29, que es lo que nos toca.



Texto:

Ellos saben que solos somos más débiles. Por eso intentan dividirnos.

Nuestra respuesta es luchar. ¡Únete a nosotros!

Organízate y resiste. 29 de marzo, huelga general.



Texto:

¿Hasta cuándo te vas a quedar parado? ¡La unión hace la fuerza!

Nuestra respuesta es luchar. ¡Únete a nosotros!

Organízate y resiste. 29 de marzo, huelga general.



Texto:

Te quitan el trabajo, te arrojan al paro y quieren que emigres.

Nuestra respuesta es luchar. ¡Únete a nosotros!

Organízate y resiste. 29 de marzo, huelga general.



A ver si vamos captando la idea, que ya no se trata de poner las barbas a remojar: ya nos están esquilando en seco. Y seguirán mientras los dejemos.


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Situando la cuestión

febrero 25, 2012


En los años setenta, estos eran peligrosos:



En los ochenta, estos eran peligrosos:



En los noventa, estos eran peligrosos:



Y ya pasado el 2000, estos son peligrosos:



Y digo yo… ¿No será que los peligrosos son los humanos gilipollas que se creen que un perro es un complemento de moda?


En serio: debería ser obligatorio pasar un examen de aptitud para que te dejen tener uno…


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Una religión decente

febrero 4, 2012



KIRA: Estoy algo decepcionada. Tenía la esperanza de que los Profetas se mostraran por fin ante los bajoranos.

WORF: Me gustan más las creencias klingon.

KIRA: ¿Vuestros dioses son menos crípticos?

WORF: Nuestros dioses están muertos. Los antiguos guerreros klingon los degollaron hace milenios; daban más problemas de los que valían la pena.

STAR TREK: DEEP SPACE NINE


Está bien claro.


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47

enero 4, 2012


It was the year of fire.

The year of destruction.

The year we took back what was ours.

It was the year of rebirth.

The year of sadness.

The year of pain.

And the year of joy.

It was a new age.

It was the end of history.

It was the year everything changed.


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Ochenta días de mayo

agosto 5, 2011


Busca las 10.000 pequeñas diferencias:




De la primera imagen a la segunda han pasado ochenta días: los que van del 15 de mayo y la gente saliendo a protestar por la situación y pedir un cambio, al 4 de agosto y la declaración indisimulada, con palabras y con hechos, de que la Constitución es papel mojado, la democracia, otra cosa, los políticos, una casta que avergonzaría a los señores feudales del medioevo (al menos, aquellos tenían la creencia de que su posición conllevaba unas obligaciones hacia sus gobernados), y nuestra situación actual, una bastante similar a la de hace cuarenta años, camuflada bajo una mano de pintura que se está descascarillando y ya ni se molestan en remozar.


(Estoy cansado para hacer un repaso detallado. Si has vivido en una cueva estos ochenta días y no sabes de qué estoy hablando, puedes echar una ojeada a las anotaciones día a día de Jesús en Malasaña en pruebas, opiniones que suscribo y hechos de los que doy fe, pues allí estuvimos desde el primer momento.)


El paréntesis anterior, en cuanto al histórico. ¿Lo más reciente, ahora mientras escribo? Esto, o esto. En el centro de Madrid.


¿Mi estado de ánimo? Voy a citar a otro amigo: «A lo mejor se está acabando la hora de recibir como si fuéramos sacos. A lo mejor hay que empezar a pensar que toda esa mierda hippie de que “devolviendo los golpes se pierde la razón” beneficia sobre todo a los que están dando leña cómodamente a gente que no se defiende. A lo mejor el problema es que esta gente sólo entiende sus propios métodos. A lo mejor está llegando la hora de empezar a repartir».


Me pregunto qué va a pasar cuando nos juntemos un número suficiente pensando que para qué vamos a debatir si podemos resolverlo a hostias.


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Riman, luego cabalgamos (o algo así)

marzo 21, 2011


Me entero por casualidad de que hoy parece ser el día mundial de la poesía. Bueno, no por casualidad; me entero porque la mitad de los contactos del facebook se me han puesto ñoños y liricotrascendentes, y me están llenando aquello de cursiladas como si no hubiera un mañana. (De hecho, si siguen así, voy a acabar deseando que no lo haya.)


A modo de compensación justa y razonable, y para aquellos espíritus sensatos que saben de la existencia del verso festivo, jocoso, epigramático y burlón, va un clásico. De nada.

«Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón,
y berenjenas con queso.

Esta Inés, amantes, es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.
Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma;
pero ya juzgarse ha mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.
En gusto, medida y peso
no le hallo distinción:
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.

Alega Inés su beldad,
el jamón, que es de Aracena,
el queso y la berenjena,
su andaluz antigüedad.
Y está tan en fiel el peso
que, juzgado sin pasión,
todo es uno: Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

Por lo menos, este trato
destos mis nuevos amores
hará que Inés sus favores
me los venda más barato.
Pues tendrá por contrapeso
si no la encuentro en razón,
una loncha de jamón
y berenjenas con queso.»

Baltasar del Alcázar (1530-1606)


Va a ser posible un epicureísmo en condiciones, hombre…


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Duda existencial

marzo 19, 2011


Me he puesto a ver True Blood, que la tenía pendiente. Y, bueno, la serie no está mal, pero…


Viendo el escenario general, y ya desde los mismos créditos iniciales, lo que de verdad no entiendo es por qué nadie ha tomado la necesaria decisión de bombardear Luisiana con napalm (y ya que están a ello, también el sur de Misisipi y Florida entera) y luego cubrirlo todo de asfalto. Un ecosistema caracterizado por la conjunción de:


1) vegetación sin utilidad maderera, alimenticia ni combustible, y normalmente punzante, maloliente y/o tóxica,

2) animales viscosos, venenosos, repelentes, prehistóricos o todo a la vez,

3) paletos sureños reforzados por la selección natural debido a la costumbre de pasear descalzos por un sitio donde se dan 1) y 2), y

4) vampiros moñas, desde los de Anne Rice a unos cuantos de la propia True Blood, pasando por los emos horteras que salen en la serie de Anita Blake,


francamente, no tiene razón de ser (ni derecho a existir) sobre la superficie terrestre.


Dejando aparte lo antedicho, la serie es bastante potable, aunque me entra pánico al pensar en lo que podría haber salido de haber estado esa historia en manos de cualquiera que no fuese la HBO. Estando las cosas como están, al menos hay una trama bien contada y bien ambientada, y salen tetas.


Y vampiros dignos.


G


P.S.: Alguien puede alegar que la saga del Crepúsculo no tiene lugar en esa zona del mapa, y tendrá razón y me parece muy bien. Pero yo estoy hablando de vampiros, no de hadas del bosque.


Los clásicos siempre son actuales

enero 12, 2011


En serio: ¿soy el único que encuentra un paralelismo inquietante, así en general, entre situaciones? Leed y me diréis…


«Entramos, primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla hética, la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón, teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria.


»A poder de éste, pues, vine, y en su poder estuve con don Diego, y la noche que llegamos nos señaló nuestro aposento y nos hizo una plática corta, que aun por no gastar tiempo no duró más. Díjonos lo que habíamos de hacer. Estuvimos ocupados en esto hasta la hora de comer. Fuimos allá; comían los amos primero y servíamos los criados.


»El refectorio era un aposento como medio celemín. Sentábanse a una mesa hasta cinco caballeros. Yo miré lo primero por los gatos, y como no los vi, pregunté que cómo no los había a un criado antiguo, el cual, de flaco, estaba ya con la marca del pupilaje. Comenzó a enternecerse, y dijo:


»—¿Cómo gatos? Pues ¿quién os ha dicho a vos que los gatos son amigos de ayunos y penitencias? En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo. ¿Qué tiene esto de refectorio de Jerónimos para que se críen aquí?


»Yo, con esto, me comencé a afligir, y más me asusté cuando advertí que todos los que vivían en el pupilaje de antes estaban como leznas, con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón. Sentóse el licenciado Cabra y echó la bendición. Comieron una comida eterna, sin principio ni fin. Trujeron caldo en unas escudillas de madera, tan claro, que en comer una de ellas peligrara Narciso más que en la fuente. Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un garbanzo huérfano y solo que estaba en el suelo. Decía Cabra a cada sorbo:


»—Cierto que no hay tal cosa como la olla, digan lo que dijeren; todo lo demás es vicio y gula.


»Y, sacando la lengua, la paseaba por los bigotes, lamiéndoselos, con que dejaba la barba pavonada de caldo. Acabando de decirlo, echóse su escudilla a pechos, diciendo:


»—Todo esto es salud, y otro tanto ingenio.


»—¡Mal ingenio te acabe! —decía yo entre mí, cuando vi un mozo medio espíritu y tan flaco, con un plato de carne en las manos que parecía que la había quitado de sí mismo. Venía un nabo aventurero a vueltas de la carne (apenas), y dijo el maestro en viéndole:


»—¿Nabo hay? No hay perdiz para mí que se le iguale. Coman, que me huelgo de verlos comer.


»Y tomando el cuchillo por el cuerno, picóle con la punta y asomándole a las narices, trayéndole en procesión por la portada de la cara, meciendo la cabeza dos veces, dijo:


»—Conforta realmente, y son cordiales.


»Que era grande adulador de las legumbres. Repartió a cada uno tan poco carnero que entre lo que se les pegó en las uñas y se les quedó entre los dientes, pienso que se consumió todo, dejando descomulgadas las tripas de participantes. Cabra los miraba y decía:


»—Coman, que mozos son y me huelgo de ver sus buenas ganas.


»¡Mire V. Md. qué aliño para los que bostezaban de hambre! Acabaron de comer y quedaron unos mendrugos en la mesa, y en el plato dos pellejos y unos huesos, y dijo el pupilero:


»—Quede esto para los criados, que también han de comer; no lo queramos todo.


»—¡Mal te haga Dios y lo que has comido, lacerado —decía yo—, que tal amenaza has hecho a mis tripas!


»Echó la bendición, y dijo:


»—Ea, demos lugar a la gentecilla que se repapile, y váyanse hasta las dos a hacer ejercicio, no les haga mal lo que han comido.


»Entonces yo no pude tener la risa, abriendo toda la boca. Enojóse mucho y díjome que aprendiese modestia y tres o cuatro sentencias viejas y fuese.


»Sentámonos nosotros, y yo, que vi el negocio malparado y que mis tripas pedían justicia, como más sano y más fuerte que los otros, arremetí al plato, como arremetieron todos, y emboquéme de tres medrugos los dos y el un pellejo. Comenzaron los otros a gruñir; al ruido entró Cabra, diciendo:


»—Coman como hermanos, pues Dios les da con qué. No riñan, que para todos hay.


»Volvióse al sol y dejónos solos. Certifico a V. Md. que vi al uno de ellos, que se llamaba Jurre, vizcaíno, tan olvidado ya de cómo y por dónde se comía, que una cortecilla que le cupo la llevó dos veces a los ojos, y entre tres no le acertaban a encaminar las manos a la boca. Pedí yo de beber, que los otros, por estar casi en ayunas, no lo hacían, y diéronme un vaso con agua, y no le hube bien llegado a la boca, cuando, como si fuera lavatorio de comunión, me le quitó el mozo espiritado que dije. Levantéme con grande dolor de mi alma, viendo que estaba en casa donde se brindaba a las tripas y no hacían la razón. Diome gana de descomer, aunque no había comido, digo, de proveerme, y pregunté por las necesarias a un antiguo, y díjome:


»—Como no lo son en esta casa, no las hay. Para una vez que os proveeréis mientras aquí estuviéredes, dondequiera podréis; que aquí estoy dos meses ha y no he hecho tal cosa sino el día que entré, como ahora vos, de lo que cené en mi casa la noche antes.


»¿Cómo encareceré yo mi tristeza y pena? Fue tanta, que considerando lo poco que había de entrar en mi cuerpo, no osé, aunque tenía gana, echar nada de él. Entretuvímonos hasta la noche. Decíame don Diego que qué haría él para persuadir a las tripas que habían comido, porque no lo querían creer. Andaban vahídos en aquella casa como en otras ahítos.


»Llegó la hora de cenar; pasóse la merienda en blanco, y la cena ya que no se pasó en blanco, se pasó en moreno: pasas y almendras y candil y dos bendiciones, porque se dijese que cenábamos con bendición. “Es cosa saludable (decía) cenar poco, para tener el estómago desocupado”, y citaba una retahíla de médicos infernales. Decía alabanzas de la dieta y que se ahorraba un hombre de sueños pesados, sabiendo que en su casa no se podía soñar otra cosa sino que comían. Cenaron y cenamos todos y no cenó ninguno.


»Fuímonos a acostar y en toda la noche pudimos yo ni don Diego dormir, él trazando de quejarse a su padre y pedir que le sacase de allí y yo aconsejándole que lo hiciese; aunque últimamente le dije:


»—Señor, ¿sabéis de cierto si estamos vivos? Porque yo imagino que en la pendencia de las berceras nos mataron, y que somos ánimas que estamos en el Purgatorio. Y así, es por demás decir que nos saque vuestro padre, si alguno no nos reza en alguna cuenta de perdones y nos saca de penas con alguna misa en altar previlegiado.


»Entre estas pláticas y un poco que dormimos, se llegó la hora de levantar. Dieron las seis y llamó Cabra a lición; fuimos y oímosla todos. Mandáronme leer el primer nominativo a los otros, y era de manera mi hambre que me desayuné con la mitad de las razones, comiéndomelas. Y todo esto creerá quien supiere lo que me contó el mozo de Cabra, diciendo que una Cuaresma topó muchos hombres, unos metiendo los pies, otros las manos y otros todo el cuerpo en el portal de su casa, y esto por muy gran rato, y mucha gente que venía a sólo aquello de fuera; y preguntando a uno un día que qué sería (porque Cabra se enojó de que se lo preguntase) respondió que los unos tenían sarna y los otros sabañones y que en metiéndolos en aquella casa morían de hambre, de manera que no comían desde allí adelante. Certificóme que era verdad, y yo, que conocí la casa, lo creo. Dígolo porque no parezca encarecimiento lo que dije. Y volviendo a la lición, diola y decorámosla. Y prosiguió siempre en aquel modo de vivir que he contado. Sólo añadió a la comida tocino en la olla, por no sé qué que le dijeron un día de hidalguía allá fuera. Y así, tenía una caja de hierro, toda agujerada como salvadera, abríala y metía un pedazo de tocino en ella que la llenase y tornábala a cerrar y metíala colgando de un cordel en la olla, para que la diese algún zumo por los agujeros y quedase para otro día el tocino. Parecióle después que en esto se gastaba mucho, y dio en sólo asomar el tocino a la olla. Dábase la olla por entendida del tocino y nosotros comíamos algunas sospechas de pernil. Pasábamoslo con estas cosas como se puede imaginar.»


Extracto de Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos
de Francisco de Quevedo


Retrato del dómine Cabra.


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