Doce campanadas

diciembre 31, 2007

 

BONG…

 

Cuarta semana de gripe miserere. Hacía años que no pillaba una así. Ha habido idas, venidas, amagos, retrocesos y recaídas. Hace una semana pensé que me la quitaba ya de encima, pero los malditos virus, ya prácticamente arrinconados y pidiendo árnica, recibieron refuerzos inesperados (y probablemente dopados con poción mágica; debería estar prohibida) justo antes de Navidad, así que el mundo sigue siendo un sitio duro, frío y lleno de esquinas que insisten en agredirme. Sigo aguantando, aunque sea en modo zombie (y no me arrepiento de nada).

 

BONG…

 

Hace un par de días estuve a punto de crear una entrada ofreciendo una mariscada a quien me resolviera un problema que atendía por el simpático nombre de UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME, que probablemente significa algo así como “estás jodido, chaval”, aunque Sara dice que suena a excusa para gatillazo (“Lo siento, cariño, parece que tengo un problema con el sector de arranque…”). Sea como sea, no me dio tiempo ni a ofrecer el bigote de una gamba, porque el problema se volvió infinitamente más interesante cuando algo en las entrañas del PC hizo “clonc” y ya no se volvió a encender.

 

BONG…

 

Si alguien hace algún comentario que incluya las palabras “mac” o “linux”, recibirá una mirada muy poco amistosa por mi parte. Advierto.

 

BONG…

 

Aún no sé si el PC está sólo en coma o ha muerto del todo y toca ir pensando en un trasplante de disco (ni Indiana Jones en su mejor época sería capaz de encontrar un servicio técnico decente en estas fechas), pero teniendo en cuenta que en un periodo de apenas cuatro meses se han jodido: a) una llave de paso y un montón de tuberías, b) varias lámparas, c) un reproductor de dvd, d) un móvil, e) una grabadora, f) el microondas (aunque este objeto de primera necesidad pudo ser reparado, a Lug gracias), g) la televisión, y h) el PC…

 

BONG…

 

Empiezo a sospechar que el Universo trata de decirme algo.

 

BONG…

 

He leído bastante estos días, eso sí. Y ya me ventilé la serie de los Nac Mac Feegles completa. Rectifico mi opinión inicial: sí que son libros para niños. De hecho, deberían ser lectura obligatoria y repetitiva, en plan “un cuento antes de irte a dormir”, para que los chavales lo vayan asimilando mientras aún tienen el cerebro esponjoso. En una época en la que los cuentos de toda la vida, con su importante carga de ilustración, enseñanza y moraleja, han sido sistemáticamente edulcorados (cuando no gilipollísticamente alterados más allá de cualquier posibilidad de reconocimiento), es un consuelo que ande por ahí un Pratchett para explicar cosas como que hay que asumir las consecuencias de lo que se hace, o que ponerse en plan llorica y “pobrecito yo” no sirve para arreglar los problemas (entre otras lecciones buenas, justas y necesarias pero que, ay, se diría que ya no están de moda…).

 

BONG…

 

Hablando de lecturas; cosas guapas que han caído este año (Pratchetts aparte): Gel azul. Jonathan Strange y el señor Norrell (sí, ya sé que no es reciente, pero “la Pila” libera su contenido según sus propios e inescrutables designios). Alejandro Magno y las Águilas de Roma. Mucho Harry Potter. The Zombie Survival Guide (gracias por el soplo, Grendel).

 

BONG…

 

De cosas vistas en deuvedé, varios quintillones que me da pereza listar, aunque no quiero dejar sin mención especial ni a NCIS ni a Bones (la primera lleva agradecimiento especial incluido 😉 ).

 


Aunque, al final, puestos a destacar, una y sólo una. La más mejor y estupenda y maravillosa y electrizante y emocionante serie de televisión de todos los tiempos:

Life on Mars

 

(Y el que diga lo contrario no tiene sangre en las venas, ni entrañas, ni cerebro, ni corazón. Y posiblemente sea un ultracuerpo.)

 

BONG…

 

¿Qué pasa? Los ochenta me curtieron, pero los setenta empezaron el desbastado.

 

BONG…

 

Y además tengo mi corazoncito.

 

BONG…

 

It was the year of fire,
The year of destruction,
The year we took back what was ours.
It was the year of rebirth,
The year of great sadness,
The year of pain,
And a year of joy.
It was a new age.
It was the end of history.
It was the year everything changed.

 


El año no fue 2261, sino 2007, y no transcurrió en Babylon 5… Pero es un buen resumen.

 

BONG.

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Happy Hogswatch

diciembre 24, 2007

(El dibujo es de Paul Kidby, con su copyright y su canesú y esas cosas que se acostumbra a poner cuando se toman prestadas ilustraciones por todo el morro.)


En estas fechas entrañables…

diciembre 20, 2007

Posiblemente estaré sin conexión hasta después de Navidad, así que para amenizar la espera hasta entonces os dejo este

 

Villancico fandomita


En el portal de Belén

se ha metido un gafapasta;

ha intentado abrir la boca,

lo han echado por ser plasta.

 Anden anden anden,
rubias y morenas,
a ojos de los friquis todas estan buenas.

Fulanito va de Autor;

su grupillo se ha montado.

La fellatio es un remedio

para el ego delicado.

 Anden anden anden… 

En un foro de Internete

la gestión es un calvario,

pero irá de puta madre

si se van los usuarios.

 Anden anden anden… 

Ha salido un nuevo libro

de una editorial manazas;

su editor está contento,

sólo hay cinco mil erratas.

 Anden anden anden… 

Cuando pase casi un año

nos iremos de hispacones;

el que no vaya esta vez

que me toque los c…

 Anden anden anden…  

(Muy religioso, muy religioso, no es… Pero muy sacrílego, muy sacrílego, tampoco. Creo.)


Least I could do

diciembre 17, 2007

Least I could do

http://www.leasticoulddo.com/ 

Creada en el 2003, y de aparición diaria (bueno, seis tiras a la semana) desde entonces. Guiones de Ryan Sohmer, y distintos dibujantes a lo largo del tiempo (el actual, Lar Desouza, es mi favorito).

 

Muy friqui, muy descarada y muy, muy, muy políticamente incorrecta, es de las mejores tiras cómicas que he encontrado en Internet. Eso sí: absténganse aquellos que se toman las cosas muy en serio, los incapaces de captar referencias de cultura general friqui (de 300 a Martin, de Star Wars a LOTR, de Transformers a las pelis de ninjas de serie B; hay de todo), y las erizas radicales; no creo que le vean la gracia.

 

Claro que… igual me encanta por eso.

 

G


Plañideras

diciembre 15, 2007

El otro día me enteré por Víctor de lo que ha venido a convertirse en la noticia del momento (el alzheimer de Pratchett [http://www.paulkidby.com/news/index.html, entrada del 11 de diciembre del 2007]), noticia que ha circulado cual reguero de pólvora por blogs, foros y listas de correo del mundillo. Y si bien las reacciones en general han sido razonables, desde los simples y sentíos «Joder…» hasta los textos más o menos elaborados lamentando el asunto, también me he tropezado con una colección de soplagaiteces que ha acabado por ponerme la mosca subida.

 

De todas formas, no creo que la capacidad de decir tonterías sea exclusiva de los aficionados hispanoparlantes, teniendo en cuenta que en el enlace que indico arriba me encuentro con una actualización del día 12 en la que el propio Pratchett, tras hacer un par de comentarios sobre algunos de los mensajes que está recibiendo, suelta un flamante «¿Puedo recordarle al personal que todavía no me he muerto?». Lo que hace la flema británica; yo no habría sido tan suave.

 

Y es que, ante noticias como esta, nunca faltan los que llaman al enterrador con entusiasmo, independientemente de cualesquiera otras circunstancias (que en este caso pasan por un diagnóstico precoz, posibilidades de tratamiento y la certeza de bastantes años por delante con la capacidad de seguir escribiendo libros), ni los que montan el drama con mucho rasgar de vestiduras, llanto y crujir de dientes. A Fulanito le han diagnosticado la enfermedad X; mira cuantísimo sufro yo y qué mal lo estoy pasando (el hecho de que el afectado se lo tome con filosofía y pida calma es irrelevante; sabrá él, hombre…). Por supuesto, tales declaraciones y muestras de dolor han de ser públicas; cuanto más, mejor. Aquí lo realmente importante es que el mundo sepa cómo va a cambiar la vida de la plañidera de turno, alma sensible-que-te-rilas, al enterarse de que alguien a quien ha leído alguna que otra vez se ha puesto malo (de los que no habían leído jamás a Pratchett pero se lamentan de la pérdida a grandes voces y proclaman votos de comenzar con las novelas en cuanto tengan oportunidad, prefiero no hablar o me pondré berserker).

 

Conozco a gente que padece alguna enfermedad jodida y crónica, y a otros cuantos que han pasado por el trago de que un médico les haya dicho «si este tratamiento no funciona, no hagas planes para más allá de un par de meses» (yo mismo he estado en el segundo caso). Aunque siempre hay alguna excepción (hay gente pa to), la norma general es una especie de omertà: es algo que no se anda divulgando. Sono cosa nostra. Se entera quien se tiene que enterar, y para de contar. Pero que nadie se crea que es por vergüenza, o por orgullo, o por simple sociopatía. En la mayor parte de los casos es para evitar ponerse en situación de tener que cruzarle la cara a algún imbécil que te venga diciendo lo mal que lo está pasando él, date cuenta, al enterarse de lo que te pasa a ti.

 

Cuando se trata de una figura pública es un poco más complicado. Las cosas trascienden, o hay que anunciarlas aunque no apetezca. Y me pregunto si tanto cuesta mostrar un poco de respeto en estas circunstancias, y no lanzarse con entusiasmo a ser el muerto en el entierro.

 

Recuerdo de infancia: en el pueblo de mi padre, allá en la Mancha profunda, se organizaban unos velatorios de órdago. Solía ir todo el pueblo, pues todos se conocían, y había provisiones para hacer más llevadero el paso de las horas. Y recuerdo a la media docena de plañideras profesionales (que solían ser, viva el multitasking, las fuerzas vivas del cotillerío del lugar), que convenientemente enlutadas acudían en grupo, se atrincheraban junto a la mesa de las viandas y se turnaban para ir animando la noche a los presentes, no se nos fuera a olvidar que estaban ahí.

 

—Aaay… Pobrecito, ¡con lo bueno que era! —Pellizco a la hogaza. Corte al chorizo. Tiento al porrón—. Que se van los bueeenos y nos quedamos los malooos… Aaay…

 

En efecto: ay. Hay que joderse.

 

G


Friqui, machista, elitista y del Atleti.

diciembre 12, 2007

«…For the demon shall bear a nine-bladed sword. Nine-bladed! Not two or five or seven, but nine, which he will wield on all wretched sinners, sinners just like you, sir, there, and the horns shall be on the head, with which he will…»

Uno de los blogueros del callejón de los profetas, en La vida de Brian. 

Tengo la impresión de que la ingente multitud (al menos media docena) de lectores que reúne este blog me tiene más que conocido a estas alturas. O, al menos, ligeramente visto. O se ha tomado cañas conmigo. O se me ha cruzado en Internet. O me aborrece visceralmente (del masoquismo inherente a no poder parar de leer a alguien a quien no se aguanta ya hablaremos otro día). Pero si no entras en ninguna de las categorías mencionadas, amable visitante, no estarán de más algunas indicaciones. El respeto a las más elementales normas de cortesía me obliga a advertirte dónde te acabas de meter; y si eres un lector de bitácoras veterano tendrás bastante claro que dicho lugar no es otro que mi ombligo. Deja de hacer cosquillas.

 

En efecto, lo confieso: la opinión que tengo de los blogs viene a ser la que se intuye, más o menos sutilmente, en el uso de la cita que encabeza esto… y como tenga que explicártelo para que lo entiendas, no nos vamos a llevar bien. Dejémoslo en que aunque, como ya señaló el genial Álvaro de Laiglesia, todos los ombligos son redondos (menos el de T’Pol, que es feo), hay a quien le gusta enseñar el suyo y hay a quien le gusta mirar el de los demás. Y me he dejado convencer para unirme al club. Me contradigo, lo sé, pero I contain multitudes, como le gusta citar a Rudy, aunque juro que estoy perdiendo peso.

 

—¿Vale como presentación?

—Hombre, un poco corta…

—Tampoco es para contarlo todo el primer día, digo yo.

—Bué… Vale… Pero habría que explicar el título, ¿no?

—¿Por qué?

—Es que así, sin contexto, da una impresión…

—Nah, que se vayan haciendo a la idea.

 

Pues eso. Que ya pondré lo que se me ocurra, cuando se me ocurra y según se me ocurra. E igual hasta le cogéis el gusto.

 

Aproximadamente vuestro,

G


Está bien: me rindo.

diciembre 8, 2007

Pues eso.

Vosotros lo habéis querido. Shame on you.


G