Pepe González

marzo 18, 2009



Muchos disfrutamos con él. Y unos cuantos aprendimos a dibujar por él.


D.E.P.


G


Pues hoy es San Patricio…

marzo 17, 2009



GENERAL GUINNESS


You’ve heard of General Wellington,

Who won at Waterloo,

But there’s a good old Irishman

I’ll mention unto you.

He comes from dear old Dublin,

He’s a man we all applaud,

For he always finds a corkscrew

Far more handy than a sword.


He’s good old General Guiness,

He’s a soldier strong and stout.

He’s found on every bottlefront,

And he can’t be done without!

His noble name has world-wide fame,

Deserves three hearty cheers,

Hurrah for General Guinness of the Dublin Booziliers!


This hale and hearty warrior

Is worshipped in the ranks,

For he does his task inside the cask,

As well as in the tanks.

And he bears the brunt on every front,

North, south, east, and west,

And he wears about ten million

Canteen medals on his chest.


He’s good old General Guinness,

He has won the world’s applause.

‘Twas him who kept our spirits up

In the midst of all our wars.

Who was the first to flirt

With Mademoiselle from Armentieres?

Why, good old General Guinness of the Dublin Booziliers.


All over bonny Scotland too,

The General is seen.

They’ve given him the freedom

Of the “toon” of Aberdeen.

From Inverness to Galashiels,

He keeps them warm and bright,

And they love to gather ‘round him,

Och, on every moonlit night.


He’s good old General Guinness,

He’s as good as Scottish broth,

‘Twas him who turned the Firth of Forth

Into the Firth of Froth.

All Scotsman yell and dance

The Highland Fling when he appears,

Hurrah for General Guinness of the Dublin Booziliers!


(Quien quiera escucharla, que busque en los chismes de bajar música “General Guinness”, de The Boys of the Lough.)


G 😀


Dipsomanías

marzo 15, 2009


Las cinco bebidas que se me pueden ofrecer que más agradeceré (sin orden de preferencia y sin contar la cerveza, que es tajada aparte; hablamos de más graduación):

Orujo (en cualquiera de sus variantes: a palo seco, de hierbas, en crema… No son posibilidades lo que falta).

Tequila (preferiblemente reposado).

Ron añejo (si es blanco, mejor ahórrate el esfuerzo).

Pacharán.

Coñá (Magno, si puede ser, pero con un Napoleón Curvoisier V.S.O.P. también me apaño).


Y los cinco brebajes que más te vale no ponerme delante si quieres que no te retire el saludo:

Ginebra.

Ginebra.

Ginebra.

Ginebra.

Licor de manzana.


😉


G


(Como siempre, vuestras listas en los comentarios son bienvenidas.)


Abundando en lo presente

marzo 9, 2009

«[…] si un escritor no entretiene a sus lectores, lo único que hace es ensuciar papel. He de tener en cuenta que mi posible lector puede gastar el dinero que destina a su ocio en cerveza antes que en mis historias; he de ser consciente en todo momento que estoy compitiendo para quedarme con ese dinero, y que el cliente no tiene por qué comprar mis libros. Si yo fuese un productor de, pongamos por ejemplo, carne o patatas, podría estar seguro de que mi producto tendrá siempre algún valor en el mercado. Pero una historia que los clientes no disfrutan leyendo no vale absolutamente nada.

»De modo que, cuando alguien me pregunta por qué escribo, si debo limitarme a una respuesta breve me limito a decir: “por dinero”. Cualquier otra respuesta sería deshonesta, y cualquier escritor que olvide que su principal objetivo es sacar, digamos, 95 céntimos por cada cliente —cliente que no necesita en absoluto adquirir ese libro—, sencillamente no será publicado. No es un escritor, sólo cree que lo es.

»Oh, desde luego, uno escucha un montón de mierda sobre “el arte”, “la autoexpresión” o “el compromiso con la humanidad”. Pero cuando llegamos al meollo del asunto, tu libro está ahí, en las estanterías, junto a cientos de libros más que tienen portadas igual de atractivas… y el cliente no tiene por qué comprarlo. Si un escritor fracasa en entretener, fracasa en poner comida en la mesa.

»(Incluso un escritor que tenga la subsistencia asegurada necesita entretener. Oh, puede ser autoindulgente y, por pura vanidad, publicar a sus propias expensas, pero ¿quién lee una publicación así? Su madre, quizá.)»

Robert A. Heinlein, Grumbles from the Grave.