Ochenta días de mayo

agosto 5, 2011


Busca las 10.000 pequeñas diferencias:




De la primera imagen a la segunda han pasado ochenta días: los que van del 15 de mayo y la gente saliendo a protestar por la situación y pedir un cambio, al 4 de agosto y la declaración indisimulada, con palabras y con hechos, de que la Constitución es papel mojado, la democracia, otra cosa, los políticos, una casta que avergonzaría a los señores feudales del medioevo (al menos, aquellos tenían la creencia de que su posición conllevaba unas obligaciones hacia sus gobernados), y nuestra situación actual, una bastante similar a la de hace cuarenta años, camuflada bajo una mano de pintura que se está descascarillando y ya ni se molestan en remozar.


(Estoy cansado para hacer un repaso detallado. Si has vivido en una cueva estos ochenta días y no sabes de qué estoy hablando, puedes echar una ojeada a las anotaciones día a día de Jesús en Malasaña en pruebas, opiniones que suscribo y hechos de los que doy fe, pues allí estuvimos desde el primer momento.)


El paréntesis anterior, en cuanto al histórico. ¿Lo más reciente, ahora mientras escribo? Esto, o esto. En el centro de Madrid.


¿Mi estado de ánimo? Voy a citar a otro amigo: «A lo mejor se está acabando la hora de recibir como si fuéramos sacos. A lo mejor hay que empezar a pensar que toda esa mierda hippie de que “devolviendo los golpes se pierde la razón” beneficia sobre todo a los que están dando leña cómodamente a gente que no se defiende. A lo mejor el problema es que esta gente sólo entiende sus propios métodos. A lo mejor está llegando la hora de empezar a repartir».


Me pregunto qué va a pasar cuando nos juntemos un número suficiente pensando que para qué vamos a debatir si podemos resolverlo a hostias.


G