Una religión decente

febrero 4, 2012



KIRA: Estoy algo decepcionada. Tenía la esperanza de que los Profetas se mostraran por fin ante los bajoranos.

WORF: Me gustan más las creencias klingon.

KIRA: ¿Vuestros dioses son menos crípticos?

WORF: Nuestros dioses están muertos. Los antiguos guerreros klingon los degollaron hace milenios; daban más problemas de los que valían la pena.

STAR TREK: DEEP SPACE NINE


Está bien claro.


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Riman, luego cabalgamos (o algo así)

marzo 21, 2011


Me entero por casualidad de que hoy parece ser el día mundial de la poesía. Bueno, no por casualidad; me entero porque la mitad de los contactos del facebook se me han puesto ñoños y liricotrascendentes, y me están llenando aquello de cursiladas como si no hubiera un mañana. (De hecho, si siguen así, voy a acabar deseando que no lo haya.)


A modo de compensación justa y razonable, y para aquellos espíritus sensatos que saben de la existencia del verso festivo, jocoso, epigramático y burlón, va un clásico. De nada.

«Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón,
y berenjenas con queso.

Esta Inés, amantes, es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.
Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma;
pero ya juzgarse ha mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.
En gusto, medida y peso
no le hallo distinción:
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.

Alega Inés su beldad,
el jamón, que es de Aracena,
el queso y la berenjena,
su andaluz antigüedad.
Y está tan en fiel el peso
que, juzgado sin pasión,
todo es uno: Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

Por lo menos, este trato
destos mis nuevos amores
hará que Inés sus favores
me los venda más barato.
Pues tendrá por contrapeso
si no la encuentro en razón,
una loncha de jamón
y berenjenas con queso.»

Baltasar del Alcázar (1530-1606)


Va a ser posible un epicureísmo en condiciones, hombre…


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Grandes verdades

junio 29, 2009


Hice un descubrimiento muy importante en el campamento Currie: la felicidad consiste en dormir lo suficiente. Sólo eso; nada más. Todas las personas ricas y desgraciadas que uno conoce toman pastillas para dormir. Los de Infantería Móvil no las necesitan. Denle a un soldado un catre y tiempo para dormir y se sentirá tan feliz como un gusano en una manzana…, un gusano dormido.

Robert A. Heinlein, Tropas del espacio.


(Quien dice Infantería Móvil dice… Hum… Cualquier cosa, vaya.)


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P.S.: Además, me apetecía poner alguna foto de Dina Meyer. :mrgreen:


La cruda realidad

abril 30, 2009


—¿Qué haría la humanidad si la manejasen los buenos, que son los menos aptos? Para emprender las más grandes obras que acometió el hombre fue necesario que las impulsasen corazones duros que no se conmovían ante espectáculos tan dolorosos que le harían desmayarse a usted como a una señorita. Muchos famosos capitanes no fueron más que bandoleros. La inmensa mayoría de los negociantes, que, al enriquecerse, enriquecieron a su nación, eran geniales ladrones. Si se quisiese conocer a un posible triunfador sería preciso examinar su conciencia.
—Sí, hay que ser malo para vencer en la vida.
—Pero eso es lo más difícil.
—¿Por qué?
—Porque el mal es siempre activo, y la virtud, pasiva, estática. No quiero decir que la virtud no realice a veces grandes esfuerzos, pero sí que no le son precisos para existir. Le basta con no abandonar su actitud de reposo. ¿Qué hace falta para ser bueno? Observar el Decálogo. Pues bien: fíjese usted en que casi todos sus preceptos son negativos: no robarás, no matarás, no codiciarás la mujer de tu prójimo, no mentirás…, en fin, no harás nada. Si no haces nada, eres una excelente persona. En cambio, para el malvado todo es actividad, ímpetu, trabajo. Tiene que robar, que matar, que mentir; tiene que seducir a las mujeres del prójimo…; una labor abrumadora para la que se necesitan grandes alientos. Presumir de virtud es como presumir de páncreas.

Wenceslao Fernández Flórez, El malvado Carabel.


Abundando en lo presente

marzo 9, 2009

«[…] si un escritor no entretiene a sus lectores, lo único que hace es ensuciar papel. He de tener en cuenta que mi posible lector puede gastar el dinero que destina a su ocio en cerveza antes que en mis historias; he de ser consciente en todo momento que estoy compitiendo para quedarme con ese dinero, y que el cliente no tiene por qué comprar mis libros. Si yo fuese un productor de, pongamos por ejemplo, carne o patatas, podría estar seguro de que mi producto tendrá siempre algún valor en el mercado. Pero una historia que los clientes no disfrutan leyendo no vale absolutamente nada.

»De modo que, cuando alguien me pregunta por qué escribo, si debo limitarme a una respuesta breve me limito a decir: “por dinero”. Cualquier otra respuesta sería deshonesta, y cualquier escritor que olvide que su principal objetivo es sacar, digamos, 95 céntimos por cada cliente —cliente que no necesita en absoluto adquirir ese libro—, sencillamente no será publicado. No es un escritor, sólo cree que lo es.

»Oh, desde luego, uno escucha un montón de mierda sobre “el arte”, “la autoexpresión” o “el compromiso con la humanidad”. Pero cuando llegamos al meollo del asunto, tu libro está ahí, en las estanterías, junto a cientos de libros más que tienen portadas igual de atractivas… y el cliente no tiene por qué comprarlo. Si un escritor fracasa en entretener, fracasa en poner comida en la mesa.

»(Incluso un escritor que tenga la subsistencia asegurada necesita entretener. Oh, puede ser autoindulgente y, por pura vanidad, publicar a sus propias expensas, pero ¿quién lee una publicación así? Su madre, quizá.)»

Robert A. Heinlein, Grumbles from the Grave.


Lo bu, si bre…

junio 1, 2008

«El nacionalismo es la ideología del tonto; simplifica mucho el mundo.»

Dubravka Ugresic, escritora croata.

No se puede decir mejor con menos palabras.


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Buen apelativo

enero 13, 2008

«Puestos en plan formal y echándole postín a la cosa, podría apuntar esa gilipollez tan de moda de que voy a regalarles un microrrelato; que es como algunos cantamañanas relacionados con la tecla llaman ahora en los suplementos culturales a los cuentos, chistes, anécdotas y chorradillas cortas de toda la vida.»

Arturo Pérez-Reverte, en el 1054 de El Semanal.

¿Microrrelatos? No, hombre, no. Cantamañanas.


(En otro orden de cosas: sigo con el ordenata en el taller, pero me acuerdo de vosotros.)


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