Ecos de sociedad

septiembre 22, 2008


Hoy no tengo tiempo para escribir una entrada larga, pero dejamos constancia de que Perséfone se vuelve a vivir unos meses con Hades y este le pega un corte de mangas a su suegra Deméter. También es Mabon, y es la fiesta del vino y se honra a Baco empinando el codo. En sitios más civilizados, lo que se bebe es sidra y se le ofrecen libaciones al Dios del Bosque. A quien le preste se le permite jurar por Thor y su martillo (hoy hay para todo el mundo). También toca algo sobre cornucopias. Ah, y es el Festival de Avalon.


(Que es el equinoccio de otoño. Que hay que explicarlo todo…)


G

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Ya casi…

septiembre 20, 2008


… que me declaro fan directamente, y así ahorramos tiempo. Por lo que llevo visto en videos de avance y en el blog de seguimiento del rodaje, con un poco de suerte les sale un Enano Rojo castizo y fetén.



Estrenan la víspera de la Hispacón. A ver qué tal va como presagio.



El teniente Quejereta.

(Sí; se parece a quien estáis pensando.)



Lorna. Androide por androide, de momento

esto es un punto de ventaja sobre Enano Rojo.


Avisados quedáis.


G


Distinciones honorables

septiembre 15, 2008


Faltan pocos días para la Hispacón, y uno va entrando en el “modo expectativa”. ¿Será interesante? ¿Irá mucha gente? ¿Trincaré muchos libros? ¿Habrá porra de qué día del congreso se corta las venas el primer organizador? ¿Serán buenos los bares? (Bueno, esto último no; ya tengo controlado el territorio y sé que lo son. Pero quienes no hayan estado nunca en Almería… Eso.)


También está el asunto de los premios Ignotus, sobre los que el sufrido lector se habrá hecho alguna idea de lo que son (en el caso de que no lo supiera) si ha leído las entradas que dediqué a la fase de nominaciones y a la quiniela de candidatos.


Curioso tema, este de los Ignotus, cuya ambivalencia definió muy bien Juanma Santiago en cierta ocasión: «si lo ganas, es que se ha hecho justicia, por fin reconocen tu trabajo y hay mucho envidioso suelto; si no, es evidente que estos son unos premios a la popularidad, que su valor es relativo, que no tienen por qué implicar juicios de calidad y que ha habido pucherazo. Todo depende del color del cristal con que se mire». Sea como sea, la ceremonia suele ser entretenida y se crea expectación; por un lado está el tema de las apuestas extraoficiales (normalmente se cobran en formato alcohólico); por otro, la gracia que tiene ver los nervios de los candidatos presentes en la cena, y los posteriores saltos de alegría/caras de poquer/maldiciones en arameo (táchese lo que no proceda, según se aplique al que gana o al que se queda con un palmo de probóscide). Lo de pegar telefonazos o enviar SMS para comunicar los resultados a los no presentes, o partirse las falanges por ser el primero en colgar en Internet la lista de premiados es opcional.


Este año se vuelve a dar la mezcla habitual de candidatos novatillos (vamos, que se estrenan) que estarán que no cenan, con los curtidos, bregados y de digestión imperturbable multipremiados de otros años, que ya tienen monolitos para alicatarse la cocina entera, y con el toque exótico de algún que otro off-fandom que ni siquiera sabe que está nominado ni de qué va esto (suele pasar bastante en la categoría de Audiovisual). Suerte a todos y que gane el más votado.


Yo una vez gané un Ignotus, allá por el 2001 (Hispacón de Zaragoza), y aunque los curtidos, bregados y de digestión etc, etc, estén de vuelta de estas cosas (o hagan como que lo están), y fue co-premio con otros autores, me hizo bastante ilusión y lo tengo en la estantería (es un buen sujetalibros, y no me da vergüenza decir que lo tengo para eso; otros los usan para cosas más raras aún, y no me hagáis hablar). No fue la única sorpresa que me llevé en aquella cena; los organizadores maños se me presentaron con una placa en plan mención honorífica, que no me esperaba y me sacó los colores (por el premio en sí mismo y porque los muy mamones me hicieron salir a hablar en público, con lo mal que me llevo yo con eso).


Pero no hay dos sin tres (el 2001 me resultó un año raro, raro), y en esa Hispacón me volví a casa con el premio más curioso y divertido que me han dado nunca. Helo aquí:



Enmarcado lo tengo. 😀 Que nadie lo malinterprete: el premio viene a ser “al que más nos ha tocado los cojones este año”. Y desde ese día me cayeron más simpáticos los de la peña aznarkie. Me gusta la gente con sentido del humor.


(Y a todos los curtidos etc, etc, etc, ganadores de Ignotus: chincha y rabia. Podréis tener monolitos, pero el Sadrita de Titanio es MÍO.)


:mrgreen:


G


La sombra de Russ Meyer es alargada

septiembre 6, 2008


Ya era hora de que entre tanto remake de cualquier chorrada se acordaran de los auténticos clásicos. :mrgreen:



No la estrenan hasta finales de año, y de momento sólo he visto el trailer, pero sólo con eso y el cartel ya se ha hecho un hueco en mi corazoncito.


(Y Santi Moreno se ha ganado como mínimo unas cuantas birras por el soplo.)


G


Astracanada

septiembre 2, 2008


Esta se la dedico al cariñena que nos pusieron en la Iglesiona el otro día. :mrgreen:


MENDO.–
[…] El Barón

de Vedia, un aragonés

antipático y zumbón

que está en casa del Marqués

de huésped o de gorrón.

Hablamos… «¿Y vos qué haceis?»

«Aburrirme…» Y el de Vedia

dijo: «No os aburriréis;

os propongo, si queréis,

jugar a las siete y media».


MAGDALENA.–
¿Y por qué marcó esa hora

tan rara? Pudo ser luego…


MENDO.–
Es que tu inocencia ignora

que a más de una hora, señora,

las siete media es un juego.


MAGDALENA.–
¿Un juego?


MENDO.–
Y un juego vil

que no hay que jugarlo a ciegas,

pues juegas cien veces, mil,

y de las mil, ves febril

que o te pasas o no llegas.

Y el no llegar da dolor,

pues indica que mal tasas

y eres del otro deudor.

Mas ¡ay de ti si te pasas!

¡Si te pasas es peor!


MAGDALENA.–
¿Y tú… don Mendo?


MENDO.–
¡Serena

escúchame, Magdalena,

porque no fui yo… no fui!

Fue el maldito cariñena

que se apoderó de mí.

Entre un vaso y otro vaso

el Barón las cartas dio;

yo vi un cinco, y dije «paso»,

el Marqués creyó otro el caso,

pidió carta… y se pasó.

El Barón dijo «plantado»;

el corazón me dio un brinco;

descubrió el naipe tapado

y era un seis, el mío era un cinco;

el Barón había ganado.

Otra y otra vez jugué,

pero nada conseguí,

quince veces me pasé,

y una vez que me planté

volví mi naipe… y perdí.

Ya mi peculio en un brete

al fin me da Vedia un siete;

le pido naipe al de Vedia,

y Vedia me pone una media

sobre el mugriento tapete.

Mas otro siete él tenía

y también naipe pidió…

y negra suerte la mía,

que siete y media cantó

y me ganó en la porfía…

Mil dineros se llevó,

¡por vida de Satanás!

Y más tarde… ¡qué sé yo!

de boquilla se jugó,

y se ganó diez mil más.

¿Te haces cargo, di, amor mío?

¿Te haces cargo de mis males?

¿Ves ya por qué no sonrío?

¿Comprendes por qué este río

brota de mis lagrimales? […]


(El que aún no haya leído La venganza de don Mendo, que sepa que es un rufián, un bellaco y un vil. Hala.)


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