Abundando en lo presente

«[…] si un escritor no entretiene a sus lectores, lo único que hace es ensuciar papel. He de tener en cuenta que mi posible lector puede gastar el dinero que destina a su ocio en cerveza antes que en mis historias; he de ser consciente en todo momento que estoy compitiendo para quedarme con ese dinero, y que el cliente no tiene por qué comprar mis libros. Si yo fuese un productor de, pongamos por ejemplo, carne o patatas, podría estar seguro de que mi producto tendrá siempre algún valor en el mercado. Pero una historia que los clientes no disfrutan leyendo no vale absolutamente nada.

»De modo que, cuando alguien me pregunta por qué escribo, si debo limitarme a una respuesta breve me limito a decir: “por dinero”. Cualquier otra respuesta sería deshonesta, y cualquier escritor que olvide que su principal objetivo es sacar, digamos, 95 céntimos por cada cliente —cliente que no necesita en absoluto adquirir ese libro—, sencillamente no será publicado. No es un escritor, sólo cree que lo es.

»Oh, desde luego, uno escucha un montón de mierda sobre “el arte”, “la autoexpresión” o “el compromiso con la humanidad”. Pero cuando llegamos al meollo del asunto, tu libro está ahí, en las estanterías, junto a cientos de libros más que tienen portadas igual de atractivas… y el cliente no tiene por qué comprarlo. Si un escritor fracasa en entretener, fracasa en poner comida en la mesa.

»(Incluso un escritor que tenga la subsistencia asegurada necesita entretener. Oh, puede ser autoindulgente y, por pura vanidad, publicar a sus propias expensas, pero ¿quién lee una publicación así? Su madre, quizá.)»

Robert A. Heinlein, Grumbles from the Grave.

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9 Responses to Abundando en lo presente

  1. Kaplan dice:

    Pues estando totalmente de acuerdo con él (aunque aclarando que hay diversos conceptos de entretenimiento), tengo que decir que en mi caso el tipo fracasó estrepitosamente.

  2. gorinkai dice:

    No serás el único que pueda decir “tiene razón en el concepto, pero él a mí no me entretenía”, y bien dicho estará: gustos y colores. Él mismo lo tiene en cuenta; sabía que no tenía por qué ser plato del gusto de todo el mundo, ni lo esperaba, ni lo pretendía (este libro con su correspondencia es de lo más ilustrador en unos cuantos temas, especialmente en lo relativo a sus opiniones sobre las cosas, no las “opiniones” deducidas por más de uno a base de lo que sale en sus novelas). Pero es que esa es la cuestión: el concepto es el concepto.

  3. gorinkai dice:

    Por cierto: esta entrada mía venía a cuento de cosas comentadas en la entrada de Rudy:

    http://www.escritoenelagua.com/2009/02/25/manias-de-lector/

    Yo había leído lo citado hace tiempo, y el hilo de comentarios me lo recordó, pero no la pude poner a tiempo por culpa de Jazztel (el Diablo los confunda). Así que ya ha pasado un poco su momento, pero la cuelgo igual. 🙂

  4. instan dice:

    Pues en eso Heinlein sí tenía razón.

  5. Peras dice:

    Si tienes las memorias de Heinlein ya me las estás prestando.

  6. gorinkai dice:

    No son las memorias, es un libro con su correspondencia (bueno, una parte). Tiene secciones bastante majas (la bronca con Campbell saca un montón de detalles significativos sobre cómo funcionaba Heinlein, y algún que otro pique con el editor de las series juveniles, también), y cosas como la que he citado en la entrada abundan en la parte final, dedicada a Forastero en tierra extraña y los efectos del libro. Eso se alterna con otras partes más sosas pero que, en fin, también lo retratan en otras facetas (aunque dichas partes sean sosas, siempre se encuentra algún detalle interesante). Al principio hay una biografía de varias páginas que sirve para situar luego las cartas en su contexto.

    La parte mala es que, entre otras cosas más interesantes, ha conseguido que me sume al club de antifans de Virginia Heinlein, su señora. Fue la que hizo la selección de cartas, y aparte de que está claro que si algo no le parecía interesante a ella iba fuera, se las apaña para ser muy poco transparente (mete más comentarios/aclaraciones personales de las necesarias, y abusa de incluir texto donde se habla de ella). Pese a todo, y teniendo en cuenta que no cuesta nada leer esas morcillas en diagonal hasta que vuelve a dejarlo hablar, merece la pena echarle una ojeada.

    Que te lo preste, no obstante, dependerá de varias cosas (entre ellas, que tengas las manos limpias). Al fin y al cabo es un inencontrable… 😛

  7. Isa dice:

    True fact. Aunque hablemos de literatura no hay que olvidar ser un poco pragmáticos, que las cervezas son unas duras competidoras…

  8. Skalagrim dice:

    Y si el maligno hostelero las acompaña de algo (como frutos secos o aceitunas) ni te cuento. Por ejemplo, en el sitio donde acabamos las tertulias de los viernes ahora ponen cuencos enteros de ositos de gominola de sabores, los muy perversos…

  9. mortarion dice:

    No sé por qué, me lo ha recordado:

    http://www.anaitgames.com/la-paradoja-retorica/

    Con cariño.

    (Sí, soy Ragnar)

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