
Muchos disfrutamos con él. Y unos cuantos aprendimos a dibujar por él.
D.E.P.
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Muchos disfrutamos con él. Y unos cuantos aprendimos a dibujar por él.
D.E.P.
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GENERAL GUINNESS
You’ve heard of General Wellington,
Who won at Waterloo,
But there’s a good old Irishman
I’ll mention unto you.
He comes from dear old Dublin,
He’s a man we all applaud,
For he always finds a corkscrew
Far more handy than a sword.
He’s good old General Guiness,
He’s a soldier strong and stout.
He’s found on every bottlefront,
And he can’t be done without!
His noble name has world-wide fame,
Deserves three hearty cheers,
Hurrah for General Guinness of the Dublin Booziliers!
This hale and hearty warrior
Is worshipped in the ranks,
For he does his task inside the cask,
As well as in the tanks.
And he bears the brunt on every front,
North, south, east, and west,
And he wears about ten million
Canteen medals on his chest.
He’s good old General Guinness,
He has won the world’s applause.
‘Twas him who kept our spirits up
In the midst of all our wars.
Who was the first to flirt
With Mademoiselle from Armentieres?
Why, good old General Guinness of the Dublin Booziliers.
All over bonny Scotland too,
The General is seen.
They’ve given him the freedom
Of the “toon” of Aberdeen.
From Inverness to Galashiels,
He keeps them warm and bright,
And they love to gather ’round him,
Och, on every moonlit night.
He’s good old General Guinness,
He’s as good as Scottish broth,
‘Twas him who turned the Firth of Forth
Into the Firth of Froth.
All Scotsman yell and dance
The Highland Fling when he appears,
Hurrah for General Guinness of the Dublin Booziliers!
(Quien quiera escucharla, que busque en los chismes de bajar música “General Guinness”, de The Boys of the Lough.)
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Las cinco bebidas que se me pueden ofrecer que más agradeceré (sin orden de preferencia y sin contar la cerveza, que es tajada aparte; hablamos de más graduación):
- Orujo (en cualquiera de sus variantes: a palo seco, de hierbas, en crema… No son posibilidades lo que falta).
- Tequila (preferiblemente reposado).
- Ron añejo (si es blanco, mejor ahórrate el esfuerzo).
- Pacharán.
- Coñá (Magno, si puede ser, pero con un Napoleón Curvoisier V.S.O.P. también me apaño).
Y los cinco brebajes que más te vale no ponerme delante si quieres que no te retire el saludo:
- Ginebra.
- Ginebra.
- Ginebra.
- Ginebra.
- Licor de manzana.
Arriba, abajo, al centro y adentro.
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(Como siempre, vuestras listas en los comentarios son bienvenidas.)
«[...] si un escritor no entretiene a sus lectores, lo único que hace es ensuciar papel. He de tener en cuenta que mi posible lector puede gastar el dinero que destina a su ocio en cerveza antes que en mis historias; he de ser consciente en todo momento que estoy compitiendo para quedarme con ese dinero, y que el cliente no tiene por qué comprar mis libros. Si yo fuese un productor de, pongamos por ejemplo, carne o patatas, podría estar seguro de que mi producto tendrá siempre algún valor en el mercado. Pero una historia que los clientes no disfrutan leyendo no vale absolutamente nada.
»De modo que, cuando alguien me pregunta por qué escribo, si debo limitarme a una respuesta breve me limito a decir: “por dinero”. Cualquier otra respuesta sería deshonesta, y cualquier escritor que olvide que su principal objetivo es sacar, digamos, 95 céntimos por cada cliente —cliente que no necesita en absoluto adquirir ese libro—, sencillamente no será publicado. No es un escritor, sólo cree que lo es.
»Oh, desde luego, uno escucha un montón de mierda sobre “el arte”, “la autoexpresión” o “el compromiso con la humanidad”. Pero cuando llegamos al meollo del asunto, tu libro está ahí, en las estanterías, junto a cientos de libros más que tienen portadas igual de atractivas… y el cliente no tiene por qué comprarlo. Si un escritor fracasa en entretener, fracasa en poner comida en la mesa.
»(Incluso un escritor que tenga la subsistencia asegurada necesita entretener. Oh, puede ser autoindulgente y, por pura vanidad, publicar a sus propias expensas, pero ¿quién lee una publicación así? Su madre, quizá.)»
Robert A. Heinlein, Grumbles from the Grave.
«Anything you say will be taken down, ripped up and shoved down your scrawny little throat.»
DCI Gene Hunt

Vaya por delante: adoro a los guionistas de la BBC.
No dejamos de afirmar últimamente que, hoy día, las historias interesantes están en las series de televisión y no en el cine. Pero incluso ahí hay clases. Ligas completamente diferentes, podríamos decir. Comentaba el año pasado por estas fechas que lo mejor de lo mejor que vi en el 2007 fue Life on Mars. Entra en lo posible (aunque queda mucho año por delante y mucha serie por ver; no me pillaré los dedos aún) que pueda repetir en el 2009 la afirmación con la secuela, Ashes to Ashes… De hecho, aunque me veo obligado a admitir que es un poco más floja que la serie madre, ese “un poquito más floja” es, teniendo en cuenta con qué la comparamos, algo que queda escandalosamente por encima del nivel medio general.

Y mira que abordé Ashes to Ashes con mucha desconfianza. A priori tenía todas las papeletas para resultar un fiasco: todas las sorpresas se agotaron (presuntamente) en la serie original, y el sabor de boca que había dejado esta podría llevar a comparaciones odiosas e inevitables. Toda la información apuntaba a que, además, se repetiría esquema (y así es), de modo que también nos despedimos del factor originalidad. Entonces, ¿qué quedaba? ¿Qué se podía hacer para sacar algo interesante pese a todo?
Pues, de entrada, algo aparentemente tan sencillo como no tomar al espectador por gilipollas. Guionistas menos hábiles se habrían limitado a conformarse con la complicidad creada en un porcentaje de los seguidores de la primera, conseguir con ello un mínimo de audiencia y decir «ya hemos cumplido». Lo vemos bastante a menudo. Así que es muy de agradecer el esfuerzo dedicado para convertir los problemas más evidentes en puntos a favor. Sin spoilers (todo lo que digo a continuación es sólo el comienzo del primer episodio): ¿Que al espectador ya le suena todo? A la protagonista, también. ¿Que el espectador tiene toda la info de la primera serie? La DI Alex Drake (Keeley Hawes, que está que enamora a cualquiera que se haya pasado los 80 de adulto, aunque no he encontrado fotos que le hagan justicia; gana mucho en la imagen en movimiento), psicóloga de la policía, se sabe de memoria el expediente de Sam Tyler. Y, evidentemente, al igual que el espectador tiene sus propias ideas y teorías sobre lo que se vio en Life on Mars, la DI Drake ha sacado sus conclusiones sobre lo que contaba Tyler, lo que crea situaciones de lo más interesantes cuando se descubre en la misma situación e intenta cuadrar lo que está viviendo con sus análisis previos.
Y aderezando el arco argumental que se desarrolla en torno a Drake: Gene Hunt. En Londres. En los ochenta.

Gene the Genie y sus muchachos. Dan ganas de irse con ellos
a reconquistar el Imperio.
Las subtramas del día a día, los casos, los personajes, la reconstrucción de aquella época, la relación entre los “habitantes” del momento y el personaje recién llegado… Están a la altura y no desmerecen absolutamente en nada a la primera serie. De hecho hay quien dice, y no me atrevo a negarlo, que Ashes to Ashes es mejor que la serie precedente. No lo negaré porque sospecho que parte de la apreciación dependerá de a qué edad le pillaron a cada espectador los setenta y los ochenta, y la visión y los recuerdos que uno tenga de cada década.
Sea como sea: otra serie para atesorar y revisar. Dentro de un tiempo me pienso volver a ver las dos seguidas de un tirón. Y sospecho que no será la única vez…
Y Philip Glenister es Dios, por supuesto.
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Mis cinco trabajos ideales (el orden no es necesariamente de preferencia):
- Guionista de series de televisión en el equipo de Josh Whedon.
- Dueño de una tienda de intercambio de novelas y tebeos en España en los cincuenta y sesenta.
- Actor secundario fijo en cualquier serie de Sam Raimi.
- Cualquier sinecura funcionarial vitalicia con Internet ilimitada y horario flexible.
- Gurú de secta descocada no apocalíptica.
Año nuevo, categoría nueva.
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(Aviso: no seré tan desalmado como para instaurarlo como tribble, digo… meme, pero sentíos libres de añadir vuestras listas en los comentarios o en vuestros blogs. Y de desbarrar lo que queráis; no hay límites espaciotemporales. Ser realista tampoco es imprescindible, pero quien ponga algo como, por ejemplo, “Soberano del trono de Aquilonia”, ya sabe a lo que se expone.)
droide.
De androide: término creado en la ciencia ficción para denominar a un robot humanoide de constitución esencialmente biológica (en oposición a los de constitución mecánica/electrónica).
1. m. y f. Una persona (particularmente un burócrata de bajo nivel o un empleado de servicios, pero no sólo) que muestra una o más de las siguientes características: a) confianza ingenua en la sabiduría de la organización de la que forma parte, o ‘el sistema’; b) propensión a creer ciegamente estupideces obvias emitidas por las figuras de autoridad; c) mentalidad gobernada por los reglamentos, que le hace negarse o ser incapaz de mirar más allá de la ‘letra de la ley’ en situaciones excepcionales; d) miedo paralizador ante la idea de recibir una reprimenda oficial o, peor aún, a no seguir los Procedimientos no-importa-en-qué-circunstacias; y e) nulo interés en hacer cualquier cosa que vaya más allá de lo que interpreta como “su tarea” y, en particular, arreglar algo que no funcione cuando ello requiere salirse de las normas [...]
La implicación es que las reglas y los procedimientos oficiales constituyen el software que el droide está ejecutando. Los problemas aparecen cuando dicho software no ha sido convenientemente depurado o no contempla la situación en curso. Se emplea el término mentalidad droide para referirse al estilo de pensamiento que está tras el comportamiento descrito. [...]
(Del Jargon File, el archivo de jerga hacker.)
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Va una de pop culture: Una vez acabado el rodaje de El furor del dragón (Fist of Fury), Bruce Lee empezó a preparar la que iba a ser la película definitiva de artes marciales, pero cuando sólo llevaban rodadas las escenas de lucha finales se metió por medio una oferta interesante (lo que acabó siendo Operación Dragón [Enter the Dragon]), y el otro proyecto quedó aparcado una temporada. Ninguna queja, en principio; lo malo es que Murphy, en lo que podríamos calificar como la puñeta más elaborada que he visto en mi vida, se metió por medio con los efectos que ya conocemos: Bruce Lee se murió, Operación Dragón se estrenó póstumamente, y el metraje preparado para Juego con la Muerte (Game of Death) fue cortado, remezclado, mutilado y enmorcillado con sobras de otras películas y planos filmados con dobles penosillos. Del trasunto de guión que se perpetró para hilvanar todo eso mejor no hablamos. El resultado fue esa película que, durante años y años, los aficionados fuimos a ver sólo por los 15 minutos del final y que, llegado el video y posteriormente el dvd, metíamos en el reproductor para saltar directamente a la parte aprovechable.
Pero Juego con la Muerte iba a tratarse de una obra completamente distinta, que las penosas circunstancias mezcladas con la chapuza de la productora (en su momento se barajó la idea de presentar sólo lo originalmente rodado acompañado de una parte documental, y se desestimó) nos han escamoteado durante décadas. Hoy, en SPQR, con más ánimo de instruir deleitando que nunca, vamos a arreglarlo. Con ustedes vosotros: el metraje original e íntegro (más de media hora, ya veis si cortaron, que encima casi la mitad se quedó por el camino) rodado por Bruce Lee.
Parte 1:
Parte 2:
Parte 3:
Parte 4:
Que lo disfrutéis.
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