Me dice Noe (que es jovencita, aunque de eso no tiene la culpa) que no le gusta la ópera, entre otras cosas. Y aunque con algunas de esas otras cosas estoy de acuerdo (¿a qué persona razonable le pueden gustar los triunfitos?), por lo de la ópera no paso. El caso es que los argumentos que da no pueden parecerme más inexactos, pero qué le vamos a hacer si su generación no ha disfrutado del enfoque con el que la mía se acercó a estos géneros. Tampoco es culpa suya si no ha tenido la oportunidad de apreciarlos como es debido…
Pero no todo está perdido. En SPQR, fieles a nuestra vocación de instruir deleitando*, tenemos soluciones para estas cosas. (Y si me dice que esto no le gusta, ya la dejo por imposible.)
Half a league half a league, Half a league onward, All in the valley of Death Rode the six hundred: ‘Forward, the Light Brigade! Charge for the guns’ he said: Into the valley of Death Rode the six hundred. ‘Forward, the Light Brigade!’ Was there a man dismay’d ? Not tho’ the soldier knew Some one had blunder’d: Theirs not to make reply, Theirs not to reason why, Theirs but to do & die, Into the valley of Death Rode the six hundred. Cannon to right of them, Cannon to left of them, Cannon in front of them Volley’d & thunder’d; Storm’d at with shot and shell, Boldly they rode and well, Into the jaws of Death, Into the mouth of Hell Rode the six hundred. Flash’d all their sabres bare, Flash’d as they turn’d in air Sabring the gunners there, Charging an army while All the world wonder’d: Plunged in the battery-smoke Right thro’ the line they broke; Cossack & Russian Reel’d from the sabre-stroke, Shatter’d & sunder’d. Then they rode back, but not Not the six hundred. Cannon to right of them, Cannon to left of them, Cannon behind them Volley’d and thunder’d; Storm’d at with shot and shell, While horse & hero fell, They that had fought so well Came thro’ the jaws of Death, Back from the mouth of Hell, All that was left of them, Left of six hundred. When can their glory fade? O the wild charge they made! All the world wonder’d. Honour the charge they made! Honour the Light Brigade, Noble six hundred!
Poema: Alfred, Lord Tennyson Cuadro: Richard Caton Woodville
No olvidéis sacrificar un par de cabras o, al menos, poneros ciegos a chuletillas en homenaje al fauno Luperco (ya, cualquier excusa es buena, pero los viejos dioses lo agradecen), por aquello de la salud, la fertilidad y lo de protegeros de los ataques de los lobos.
La foto se la dedico a los que prefieren la celebración en versión moderna y cristianizada (o algo así).
Sammo mola. No sólo es un gran luchador; además es simpático y la prueba palpable de que los fondoncillos también podemos estar ágiles (otra cosa es que nos pongamos a ello, pero el buen hombre nos permite mantener la esperanza). Y aunque el gato al agua de los posters del Dojo que acababan en las paredes del gimnasio se lo llevaban Jackie Chan y Bruce Lee, Sammo es mi héroe.
Pero has de saber, Pequeño Saltamontes, que Michiko Nishiwaki fue un fetiche ochentero para quienes en aquella época hacíamos artes marciales y teníamos edad para fijarnos en fetiches. Lo entenderéis en cuanto la veáis quitarse el kimono…
Y ya era bastante malo que la lucieran poco (ya que, en las pelis chinas, los japonésidos eran siempre malos y tenían que perder al final), como para que encima viniera Sammo a meterse donde no lo llamaba nadie, interrumpir una cats fight bien entretenida y cortarle el lucimiento a la muchacha, con lo bien plantá que se la veía (además, iba ganando y Sibelle Hu, su contrincante china, era más sosa).
Al final lo perdonamos porque se trataba de Sammo, que si no, lo forramos a hostias.
(No le busquéis tres pies al gato; sólo estoy haciendo experimentos para ver cómo se enlaza un YouTube en una entrada del blog.)
«Puestos en plan formal y echándole postín a la cosa, podría apuntar esa gilipollez tan de moda de que voy a regalarles un microrrelato; que es como algunos cantamañanas relacionados con la tecla llaman ahora en los suplementos culturales a los cuentos, chistes, anécdotas y chorradillas cortas de toda la vida.»
Arturo Pérez-Reverte, en el 1054 de El Semanal.
¿Microrrelatos? No, hombre, no. Cantamañanas.
(En otro orden de cosas: sigo con el ordenata en el taller, pero me acuerdo de vosotros.)
(El dibujo es de Paul Kidby, con su copyright y su canesú y esas cosas que se acostumbra a poner cuando se toman prestadas ilustraciones por todo el morro.)